
El auge económico del siglo XVIII, después del establecimiento de la Guipuzcoana , se reflejo también en un desarrollo relativo de la pintura. Sin apartarse de la temática religiosa y dentro de una abundante producción anónima de carácter popular, la pintura fines de la colonia permite identificar a algunos destacados artistas, entre los cuales sobresale como el más representativo, Juan Pedro López.
El movimiento de independencia significó un cambio de orientación y una ruptura con el arte colonial exclusivamente religiosa. Con él aparece el retrato civil y militar, y sobre todo, surge la pintura histórica, que recoge en el lienzo los episodios fundamentales de la lucha por la independencia nacional. En este aspecto debemos mencionar el nombre de Juan Lovera (1778-1841), considerado como el iniciador de la pintura histórica de nuestro País, gran retratista, y autor de dos obras fundamentales de este genero: 19 de Abril de 1810 y el 5 de Julio de 1811.
La pintura histórica iniciada por Lovera encontró eminentes cultivadores en Martín Tovar y Tovar, Cristóbal Rojas y Arturo Michelena.

El conocimiento y el cultivo del arte musical comenzó propiamente en la segunda mitad del siglo XVIII (1770), gracias a los esfuerzos del padre Pedro Sojo y Juan Manuel Olivares, quienes fundaron en Caracas una academia de música entorno a la cual se formo un grupo de jóvenes talentosos cuya obra a quedado como testimonio del progreso musical alcanzado en las últimas décadas del período colonial.
En las composiciones musicales predominaron siempre los temas religiosos; hasta finales de la colonia cuando el movimiento de la independencia aportó nuevos motivos de inspiración para los nuevos artistas de la época.

“Los verdaderos fundadores del arte musical fueron Pedro Sojo y Juan Manuel Olivares en 1770. Aquel trajo de Roma un archivo de música clásica, texto de enseñanza y los primeros instrumentos de viento, aumentado después... Con Olivares estableció con Sojo la academia de música donde aprendieron Cayetano Carreño, autor de la oración del Huerto; José Ángel Lamas del popule meus. Lino Gallardo compositor festivo y Juan Landaeta futuro autor del Himno Nacional Gloria a Bravo Pueblo. Los primeros pianos llegan a Caracas en 1796. En 1797 el ayuntamiento mandó a construir un teatro (en las esquinas del conde Carmelita) donde se cantó una primera opera en 1810.
ARQUITECTURA: el estudio de la arquitectura como expresión cultural de la colonia es importante por la estrecha relación que tuvo con la fundación y crecimiento de las ciudades, las necesidades de la Iglesia Católica y la defensa del territorio de los ataques de piratas, corsarios y contrabandistas. Se le puede considerar, pues, en sus tres aspecto de arquitectura, civil, religiosa y militar.
Al fundar la ciudad el conquistador repartía solares para la construcciones de las casas de los vecinos, la Iglesia y la sede las autoridades de la nueva población. Las primeras viviendas se edificaron utilizando la técnica y los materiales indígenas. En la media que crecía la ciudad fueron surgiendo nuevas y mejores casas en las cuales aparecen cada vez mas la influencia de la arquitectura Española que mezclada con los aportes indígenas, dio origen a un tipo característico de vivienda que conocemos como casa colonial. La casa colonial tiene espacio más amplios, techos altos, paredes gruesas, fachadas con portales y ventanas, patios y corredores interiores.
La arquitectura civil no produjo en la colonia palacios ni casas suntuosas, como sucedió en posesiones más ricas del imperio español. Pero fué una arquitectura modesta, sencilla y sobria en el empleo de elementos decorativos costosos y en perfecta armonía con los recursos materiales del medio. Sin embargo las construcciones del periodo colonial fueron las de tipo religioso, tanto por sus caracteristicas arquitectónicas, como por el papel que desempeñaron en las tareas del culto y la evangelización de lo indígenas.
Otras edificaciones notables del periodo fueron los castillos fuertes, fortines y murallas levantadas en las costas y en el río Orinoco para defender la colonia de los frecuentes atacas de saqueadores extranjeros.

La primera publica elemental se fundo en Caracas en 1591, costeada mediante una asignación de 50 pesos que recogía en ayuntamiento entre los vecinos. Diez años mas tarde se estableció una cátedra de gramática; y funcionaban también estudios elementales en los conventos de la ciudad. En 1673 comenzó a funcionar el seminario de santa Rosa de Lima, bajo el gobierno del obispo el cual se trasformo a partir de 1725 en la “Real y Pontificia Universidad de Caracas”.
En las principales ciudades de la colonia fueron surgiendo escuelas elementales y colegios con las mismas características anotadas anteriormente. En Cumana, la segunda en importancia después de Caracas, no hubo escuelas de primeras letras hasta 1759 cuando se estableció en la ciudad una clase de gramática latina para instruir a los jóvenes que aspiraban a sacerdocio.
La educación colonial tuvo un carácter oscurantista y conservador destinado a fortalecer la monarquía absoluta y afincar los lazos de independencia de las colonias con la metrópolis. La introducción y distribución de libro y escrito subversivos era un delito grave que se castigaba hasta con la pena de muerte.